ࡱ> 5@ jbjbj22 +XXbTTTTTTThdddd,eh6ffffffff$IRpTfffffTTff́<<<fTfTf<f<<ZTTZff PЦdfpZ0Z & ZhhTTTT TZ8ff<fffffhhb d2 hh dSONETOS DE AMOR William Shakespeare ******************************************** I De los hermosos el retoo ansiamos para que su rosal no muera nunca, pues cuando el tiempo su esplendor marchite guardar su memoria su heredero. Pero t, que tus propios ojos amas, para nutrir la luz, tu esencia quemas y hambre produces en donde hay hartura, demasiado cruel y hostil contigo. T que eres hoy del mundo fresco adorno, pregn de la radiante primavera, sepultas tu poder en el capullo, dulce egosta que malgasta ahorrando. Del mundo ten piedad: que t y la tumba, vidos, lo que es suyo no devoren. II Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos y ahonden surcos en tu prado hermoso, tu juventud, altiva vestidura, ser un andrajo que no mira nadie. Y si por tu belleza preguntaran, tesoro de tu tiempo apasionado, decir que yace en tus sumidos ojos dar motivo a escarnios o falsas. Cunto ms te alabaran en su empleo si respondieras : - Este grcil hijo mi deuda salda y mi vejez excusa , pues su beldad sera tu legado! Pudieras, renaciendo en la vejez, ver clida tu sangre que se enfra. III Mira a tu espejo, y a tu rostro dile: ya es tiempo de formar otro como ste. Si no renuevas hoy su lozana, al mundo engaas y a una madre robas. Quin es la bella del intacto seno que tu cultivo marital desdee? y quin tan loco para ser la tumba de un amor egosta sin futuro? Tu madre encuentra en ti, que eres su espejo, la gracia de su abril, su primavera; as, de tu vejez por las ventanas, aunque mustio, vers tu tiempo de oro. Mas si pasar prefieres sin memoria, muere solo y tu imagen morir. IV Derrochador de encanto, por qu gastas en ti mismo tu herencia de hermosura? Naturaleza presta y no regala, y, generosa, presta al generoso. Luego, bello egosta, por qu abusas de lo que se te dio para que dieras? Avaro sin provecho, por qu empleas suma tan grande, si vivir no logras? Al comerciar as slo contigo, defraudas de ti mismo a lo ms dulce. Cuando te llamen a partir, qu saldo podrs dejar que sea tolerable? Tu belleza sin uso ir a la tumba; usada, hubiera sido tu albacea. V Las horas que gentiles compusieron tal visin para encanto de los ojos, sus tiranos sern cuando destruyan una belleza de suprema gracia: porque el tiempo incansable, en torvo invierno, muda al verano que en su seno arruina; la savia hiela y el follaje esparce y a la hermosura agosta entre la nieve. Si no quedara la estival esencia, en muros de cristal cautivo lquido, la belleza y su fruto moriran sin dejar ni el recuerdo de su forma. Mas la flor destilada, hasta en invierno, su ornato pierde y en perfume vive. VI No dejes, pues, sin destilar tu savia, que la mano invernal tu esto borre: aroma un frasco y antes que se esfume enriquece un lugar con tu belleza. No ha de ser una usura prohibida la que alegra a quien paga de buen grado; y t debes dar vida a otro t mismo, feliz diez veces, si son diez por uno. Ms que ahora feliz fueras diez veces, si diez veces, diez hijos te copiaran: qu podra la muerte, si al partir en tu posteridad siguieras vivo? No te obstines, que es mucha tu hermosura para darla a la muerte y los gusanos. VII Ve! si en oriente la graciosa luz su cabeza flamgera levanta, los ojos de los hombres, sus vasallos, con miradas le rinden homenaje. Y mientras sube al escarpado cielo, como un joven robusto en su edad media, lo siguen venerando las miradas que su dorada procesin escoltan. Pero cuando en su carro fatigado deja la cumbre y abandona al da, aprtanse los ojos antes fieles, del anciano y su marcha declinante. As t, al declinar sin ser mirado, si no tienes un hijo, morirs. XV Cuando pienso que todo lo que crece su perfeccin conserva un mero instante; que las funciones de este gran proscenio se dan bajo la influencia de los astros; y que el hombre florece como planta a quien el mismo cielo alienta y rinde, primero ufano y abatido luego, hasta que su esplendor nadie recuerda: la idea de una estada tan fugaz a mis ojos te muestra ms vibrante, mientras que Tiempo y Decadencia traman mudar tu joven da en noche srdida. Y, por tu amor guerreando con el Tiempo, si l te roba, te injerto nueva vida. XVI Y por qu no es tu guerra ms pujante contra el Tirano tiempo sanguinario; y contra el decaer no te aseguras mejores medios que mi rima estril? En el cenit ests de horas risueas. Los incultos jardines virginales daran para ti vivientes flores, a ti ms semejantes que tu efigie. Tendras vida nueva en vivos trazos, pues ni mi pluma inhbil ni el pincel harn que tu nobleza y tu hermosura ante los ojos de los hombres vivan. Si a ti mismo te entregas, quedars por tu dulce destreza retratado. XVII Quin creer en el futuro a mis poemas si los colman tus mritos altsimos? Tu vida, empero, esconden en su tumba y apenas la mitad de tus bondades. Si pudiera exaltar tus bellos ojos y en frescos versos detallar sus gracias, dira el porvenir: Miente el poeta, rasgos divinos son, no terrenales . Desdearan mis papeles mustios, como ancianos locuaces, embusteros; sera tu verdad transporte lrico , mtrico exceso de un antiguo canto. Mas si entonces viviera un hijo tuyo, mi rima y l dos vidas te daran. XVIII A un da de verano compararte? Ms hermosura y suavidad posees. Tiembla el brote de mayo bajo el viento y el esto no dura casi nada. A veces demasiado brilla el ojo solar, y otras su tez de oro se apaga; toda belleza alguna vez declina, ajada por la suerte o por el tiempo. Pero eterno ser el verano tuyo. No perders la gracia, ni la Muerte se jactar de ensombrecer tus pasos cuando crezcas en versos inmortales. Vivirs mientras alguien vea y sienta y esto pueda vivir y te d vida. XVIII A un da de verano compararte? Ms hermosura y suavidad posees. Tiembla el brote de mayo bajo el viento y el esto no dura casi nada. A veces demasiado brilla el ojo solar y otras su tez de oro se apaga; toda belleza alguna vez declina, ajada por la suerte o por el tiempo. Pero eterno ser el verano tuyo. No perders la gracia, ni la Muerte se jactar de ensombrecer tus pasos cuando crezcas en versos inmortales. Vivirs mientras alguien vea y sienta y esto pueda vivir y te d vida. XIX Mella, Tiempo voraz, del len las garras, deja a la tierra devorar sus brotes, arranca al tigre su colmillo agudo, quema al aoso fnix en su sangre. Mientras huyes con pies alados, Tiempo, da vida a la estacin, triste o alegre, y haz lo que quieras, marchitando al mundo Pero un crimen odioso te prohbo: no cinceles la frente de mi amor, ni la dibujes con tu pluma antigua; permite que tu senda sga, intacto, ideal sempiterno de hermosura. O afrntalo si quieres, Tiempo viejo: mi amor ser en mis versos siempre joven. XX Pintado por Natura el rostro tienes de mujer, dueo y duea de mi amor; y de mujer el corazn sensible mas no mudable como el femenino; tus ojos brillan ms, son ms leales y doran los objetos que contemplas; de hombre es tu hechura, y tu dominio roba miradas de hombres y almas de mujeres. Primero te cre mujer Natura y, desvariando mientras te esculpa, de ti me separ, decepcionndome, al agregarte lo que no me sirve. Si es tu fin el placer de las mujeres, mo sea tu amor, suyo tu goce. XXI No me sucede lo que a aquel poeta que versifica a una beldad pintada, y al cielo mismo emple como adorno, midiendo cunto es bello con su bella; y en henchidas imgenes la acopla al sol, la luna y a las gemas ricas y a las flores de abril y a las rarezas que el aire envuelve en este globo vasto. Sincero amante, la verdad escribo. Mi amor es tan gentil, podis creerme, como cualquier hijo de madre, y brilla menos que las candelas celestiales. Dejad que digan ms los habladores; yo no quiero ensalzar lo que no vendo. XXII No creer en mi vejez, ante el espejo, mientras la juventud tu edad comparta; slo cuando los surcos te sealen pensar que la muerte se aproxima. Si toda la hermosura que te cubre es el ropaje de mi corazn, que vive en ti, como en m vive el tuyo, cmo puedo ser yo mayor que t? Por eso, amor, contigo s prudente, como soy yo por ti, no por mi mismo; tu corazn tendr con el cuidado de la nodriza que al pequeo ampara. No te ufanes del tuyo, si me hieres, pues me lo diste para no volverlo. XXXIV Como actor vacilante en el proscenio que temeroso su papel confunde, o como el posedo por la ira que desfallece por su propio exceso, as yo, desconfiando de m mismo, callo en la ceremonia enamorada, y se dira que mi amor decae cuando lo agobia la amorosa fuerza. Deja que la elocuencia de mis libros, sin voz, transmita el habla de mi pecho que pide amor y busca recompensa, ms que otra lengua de expresivo alcance. Del mudo amor aprende a leer lo escrito, que or con ojos es amante astucia. XXIV Pintores son mis ojos: te fijaron sobre la tabla de mi corazn, y mi cuerpo es el marco que sostiene la perspectiva de la obra insigne. A travs del pintor hay que mirar para encontrar tu imagen verdadera, colgada en el taller que hay en mi pecho al que brindan ventanas sus dos ojos. Y observa de los ojos el servicio: los mos disearon tu figura, los tuyos son ventanas de mi pecho por las que atisba el sol, feliz de verte. Mas algo falta al arte de los ojos: dibujan lo que ven y al alma ignoran. XXV Que los favorecidos por los astros de honores y de ttulos se ufanen; yo, que la suerte priva de esos triunfos, hallo mi dicha en lo que ms venero. Los favoritos de los grandes prncipes abren al sol sus hojas cual calndulas, y su orgullo sepultan en s mismos pues los abate un ceo que se frunce. El clebre guerrero laborioso, derrocado una vez tras mil victorias, es del libro de honores suprimido y de su gesta lo dems se olvida. Feliz de m, que amando soy amado, y ni cambiar ni ser cambiado puedo. XXVI Seor del amor mo, cuyo mrito obliga mi homenaje de vasallo, te envo esta embajada manuscrita, mi devocin probando y no mi ingenio. Grande es mi devocin: mi pobre espritu la muestra sin ropaje de vocablos y espera, aunque desnuda, que en tu alma le d tu comprensin sucil albergue; hasta que el astro que mi andanza gua me seale con brillo favorable, y al ornar mis andrajos amorosos haga que yo merezca que me mires. As podr exhibir mi amor ufano, pero hasta entonces rehuir la prueba. XXVII Extenuado, hacia el lecho me apresuro a calmar mis fatigas de viajero, pero empieza en mi nimo otro viaje, cuando acaban del cuerpo las faenas. Porque mis pensamientos, alejndose en tu busca, celosos peregrinos, de mis prpados abren el agobio a la tiniebla que los ciegos miran. Slo que mi visin imaginaria trae tu sombra hasta mis ojos ciegos, como un joyel que cuelga de la noche y el rostro oscuro le rejuvenece. As, por ti y por m, nunca reposan de da el cuerpo y a la noche el alma. XXIX Cuando hombres y Fortuna me abandonan, lloro en la soledad de mi destierro, y al cielo sordo con mis quejas canso y maldigo al mirar mi desventura, soando ser ms rico de esperanza, bello como ste, como aqul rodeado, deseando el arze de uno, el poder de otro, insatisfecho con lo que me queda; a pesar de que casi me desprecio, pienso en ti y soy feliz y mi alma entonces, como al amanecer la alondra, se alza de la tierra sombra y canta al cielo: pues recordar tu amor es cal fortuna que no cambio mi estado con los reyes. XXX Cuando en sesiones dulces y calladas hago comparecer a los recuerdos, suspiro por lo mucho que he deseado y lloro el bello tiempo que he perdido, la aridez de los ojos se me inunda por los que envuelve la infinita noche y renuevo el plair de amores muertos y gimo por imgenes borradas. As, afligido por remotas penas, puedo de mis dolores ya sufridos la cuenta rehacer, uno por uno, y volver a pagar lo ya pagado. Pero si entonces pienso en ti, mis prdidas se compensan, y cede mi amargura. XXXI Los corazones que supuse muertos pues me faltaban, a tu pecho ocupan; en l reinan amor y sus virtudes y los amigos que cre enterrados. Cunta lgrima pa de mis ojos rob el amor leal por esos muertos que no son ms que seres que han cambiado de lugar y que yacen en ti ocultos! T eres la tumba donde vive amor; de mis amores los trofeos te ornan; cada uno te dio mi parte suya y ahora es tuyo el bien que fue de muchos. Veo en ti las imgenes que am: soy tuyo entero pues las tienes todas. XXXII Si a mis das colmados sobrevives, y cuando est en el polvo de la Muerte una vez ms relees por ventura los inhbiles versos de tu amigo, con lo mejor de tu poca compralos, y aunque todas las plumas los excedan, gurdalos por mi amor, no por mis rimas, superadas por hombres ms felices. Que tu amor reflexione: Si su Musa crecido hubiera en esta edad creciente, frutos ms caros a su edad le diera, dignos de incorporarse a tal cortejo: pero ha muerto; en poetas ms notables estilo buscar y en l amor. XXXIII He visto a la maana en plena gloria los picos halagar con su mirada, besar con su oro las praderas verdes y dorar con su alquimia arroyos plidos; y luego permitir el paso oscuro de fieros nubarrones por su rostro, y ocultarlo a la tierra abandonada huyendo hacia occidente sin ventura. As brill mi sol, un da, al alba, sobre mi frente, con triunfal belleza; una hora no ms lo he posedo y hoy me lo esconden las areas nubes. No desdees mi amor: si el sol del cielo se eclipsa, han de velarse los del mundo. XXXIV Por qu me prometiste un da hermoso y a viajar sin mi capa me obligaste, si me dejaste sorprender por nubes que en su bruma ocultaron tu destello? No me basta que surjas de la niebla y que la lluvia enjugues en mi rostro, pues no ha de ponderar ninguno el blsamo que cicatriza pero no remedia. Ni tu vergenza a mi dolor aplaca, ni tu remordimiento a lo perdido: del ofensor la pena poco alivia a quien la cruz soporta del agravio. Pero tus lgrimas de amor son perlas y su riqueza todo el mal rescata. XXXV No te acongojes ms por lo que has hecho; fango y espina tienen fuente y rosa; a la luna y al sol vela el eclipse; vive el gusano en el capullo suave. Todos cometen faltas, yo tambin pues disculpo con smiles la tuya, y por justificarte me corrompo y excuso tus pecados con exceso. A tu yerro sensual le doy mi ayuda; de opositor me vuelvo tu abogado y comienzo a pleitear contra m mismo. Tanto el amor y el odio en m combaten que no puedo dejar de ser el cmplice del ladrn tierno que cruel me roba. XXXVI Djame confesar que somos dos aunque es indivisible el amor nuestro, as las manchas que conmigo quedan he de llevar yo solo sin tu ayuda. No hay ms que un sentimiento en nuestro amor si bien un hado adverso nos separa, que si el objeto del amor no altera, dulces horas le roba a su delicia. No podr desde hoy reconocerte para que as mis faltas no te humillen, ni podr tu bondad honrarme en pblico sin despojar la honra de tu nombre. Mas no lo hagas, pues te quiero tanto que si es mo tu amor, ma es tu fama. XXXVII Como un padre decrpito disfruta al ver de su hijo las empresas jvenes, as yo, mutilado por la suene, en tu lealtad y mrito me afirmo. Pues sea la hermosura o el linaje, el poder o el ingenio, uno o todos, quien te corone con mejores ttulos, yo incorporo mi amor a esa riqueza. Ni pobre ni ofendido soy, ni invlido, que basta la sustancia de tu sombra para colmarme a m con su opulencia, y de una parte de tu gloria vivo. Busca, pues, lo mejor: te lo deseo; ser feliz diez veces, si lo hallas. XXXVIII Cmo puede buscar temas mi Musa mientras t alientas, que a mi verso infundes tu dulce inspiracin, harto preciosa para exponerla en un papel grosero? Agradcete a ti, si algo de mi obra digno de leerse encuentra tu mirada: quin tan mudo ser que no te escriba cuando tu luz aclara lo que inventa? S la dcima Musa y s diez veces mejor que las antiguas invocadas, y otorga a quien te invoque eternos versos que sobrevivan a lejanos siglos. Si al futuro censor mi Musa encanta, ma ser la pena y tuyo el lauro. XXXIX Cmo puedo elogiarte con modestia cuando t eres de m la mejor parte? Qu me puede otorgar mi propio elogio y qu hago con tu elogio sino el mo? Vivamos separados, y que pierda su nombre de indiviso nuestro amor, para que pueda darte, al separarnos, lo que mereces t, t solamente. Oh ausencia, cul sera tu suplicio, si tu amarga quietud no nos dejara burlar al tiempo en el amor pensando, engao dulce del pensar y el tiempo, y no ensearas a hacer dos con uno, aqu elogiando a quien est distante! XL Toma, amor, todos, todos mis amores, qu ms posees de lo que tenas? Ningn amor, mi amor, que sea cierto; pues ya antes era tuyo todo el mo. Si a quien me ama por mi amor recibes, no puedo reprocharte que lo goces, mas te reprocho tu perverso engao si rechazas mi amor y no al que me ama. Ladrn gentil, me robas y te absuelvo por ms que me hurtes mis escasos bienes, y eso que duelen ms, amor lo sabe, las heridas de amor que las del odio. Gracia inconstante en quien el mal es bello, no seas mi enemiga, aunque me mates. XLI Las dulces faltas en que osado incurres si de tu corazn estoy ausente, cuadran a tu hermosura y a tus aos porque la tentacin siempre te sigue. Te querrn conquistar, pues eres noble; te querrn asediar, pues eres bello; qu hijo de mujer, antes que triunfe, dejar a una mujer cuando lo acosa? Ay! deberas respetar mi sitio y a tu edad reprender y tus encantos que en su fuga te arrastran al extremo de violar obligado una fe doble : la de ella, que ha tentado tu hermosura; la tuya, infiel a m con su belleza. XLII No slo sufro porque la posees, aunque en verdad la quise con ternura, ms hondo es mi dolor porque eres suyo y esa prdida siento ms cercana. As disculpo vuestra ofensa, amantes: t la quieres pues sabes que la quiero, y ella me engaa por amor de m, dejando que mi amigo la haga suya. Si te pierdo, mi amada te recobra, si la pierdo, mi amigo es quien la encuentra; ambos se encuentran y a los dos los pierdo y por mi amor me imponen esta cruz. Pero al ser uno solo yo y mi amigo, oh lisonja! yo soy quien ella quiere. XLIII Veo mejor si cierro ms los ojos que el da entero ven lo indiferente; pero al dormir, soando te contemplan y brillantes se guan en lo oscuro. T, cuya sombra lo sombro aclara, si ante quienes no ven tu sombra brilla, qu luz diera la forma de tu sombra al claro da por tu luz ms claro! Ay, qu felicidad para mis ojos si te miraran en el da vivo, ya que en la noche muerta, miro, ciego, de tu hermosura la imperfecta sombra! Los das noches son, si no te veo, y cuando sueo en ti, das las noches. LIII Qu sustancia es la tuya, qu te forma que millones de sombras te acompaan? Su propia sombra tiene cada uno pero t puedes producirlas todas. Si describen a Adonis, su retrato es tu pobre parodia; y te repintan con traje griego si a la bella Helena embellecen con mximo artificio. Si hablan del ao joven o maduro, primavera es la sombra de tu gracia y lo es de tu esplendor el tiempo frtil; en todo lo feliz te descubrimos. Contribuyes a toda la hermosura, mas nada se parece a tu constancia. LV Ni el mrmol, ni los ureos monumentos, durarn con la fuerza de esta rima, y en ella tu esplendor tendr ms brillo que en la losa que mancha el tiempo impuro. Cuando tumbe la guerra las estatuas y el desorden los muros desarraigue, ni la espada de Marte ni su incendio destruirn tu memoria siempre viva. Irs contra la muerte y el olvido. Acoger tu elogio la mirada de la posteridad que, consumindolo, hasta el juicio final fatigue al mundo. As, hasta el da en que tambin te juzguen, aqu estars y en los amantes ojos. LXI Si nada es nuevo, si lo que es ya ha sido, cmo se engaa nuestra inteligencia cuando, empeada en busca de invenciones, de un nio ya nacido lleva el peso! Ay, si mirando atrs quinientos aos pudiera presentarme la memoria tu imagen en un libro muy remoto, ya que el alma empez a expresarse en letras! Si pudiera saber lo que inspiraron tus maravillas al antiguo mundo, y ver si es nuestra o suya la ventaja o si los ciclos son iguales todos! Seguro estoy que los pasados genios exaltaron objetos menos dignos. LX Como en la playa al pedregal las olas, nuestros minutos a su fin se apuran, cada uno desplaza al que ha pasado y avanzan todos en labor seguida. El nacimiento, por un mar de luces, va hacia la madurez y su corona; combaten con su brillo eclipses prfidos y el Tiempo sus regalos aniquila. El Tiempo horada el juvenil adorno, surca de paralelas la hermosura, se nutre de supremas maravillas y nada existe que su hoz no abata. A pesar de su mano cruel, mi verso dir tu elogio en tiempos que esperamos. LXI En verdad quieres que tu imagen abra mis prpados al tedio de la noche, mientras las sombras que se te parecen de m se burlan y a mi sueo quiebran? Mandas as fuera de ti tu espritu, lejos, para que aceche mis acciones y mis horas espe de flaqueza, que son blanco y dominio de tus celos? No; tu amor, aunque grande, no lo es tanto: es el mo el que me abre los dos ojos, mi propio amor quien mi descanso vence y en centinela para ti se cambia: pues por ti velo mientras te desvelas, muy distante de mi, muy cerca de otros. LXII El pecado de amarme se apodera de mis ojos, de mi alma y de m todo; y para este pecado no hay remedio pues en mi corazn ech races. Pienso que es el ms bello mi semblante, mi forma, entre las puras, la ideal; y mi valor tan alto concepto que para m domina a todo mrito. Pero cuando el espejo me presenta, tal cual soy, agrietado por los aos, en sentido contrario mi amor leo que amarse siendo as sera inicuo. Es a ti, otro yo mismo, a quien elogio, pintando mi vejez con tu hermosura. LXV Si la muerte domina al podero de bronce, roca, tierra y mar sin lmites, cmo le hara frente la hermosura cuando es ms dbil que una flor su fuerza? Con su hlito de miel, podr el verano resistir el asedio de los das, cuando peascos y aceradas puertas no son invulnerables para el Tiempo? Atroz meditacin! Dnde ocultarte, joyel que para su arca el Tiempo quiere? Qu mano detendr sus pies sutiles? Y quin prohibir que te despojen? Ninguno a menos que un prodigio guarde el brillo de mi amor en negra tinta. LXXI Cuando haya muerto, llrame tan slo mientras escuches la campana triste, anunciadora al mundo de mi fuga del mundo vil hacia el gusano infame. Y no evoques, si lees esta rima, la mano que la escribe, pues te quiero tanto que hasta tu olvido prefiriera a saber que te amarga mi memoria. Pero si acaso miras estos versos cuando del barro nada me separe, ni siquiera mi pobre nombre digas y que tu amor conmigo se marchite, para que el sabio en tu llorar no indague y se burle de ti por el ausente. XCI Unos se vanaglorian de la estirpe, del saber, el vigor o la fortuna; otros, de la elegancia extravagante, o de halcones, lebreles y caballos; cada carcter un placer comporta cuya alegra a las dems excede; pero estas distinciones no me alcanzan pues tengo algo mejor que las incluye. En altura, tu amor vence al linaje; en soberbia al atuendo; al oro en fausto; en jbilo al de halcones y corceles. Tenindote, todo el orgullo es mo. Mi nica miseria es que pudieras quitarme todo y en miseria hundirme. XCIV Tu capricho y tu edad, segn se mire, provocan tus defectos o tu encanto; y te aman por tu encanto o tus defectos, pues tus defectos en encanto mudas. Lo mismo que a la joya ms humilde valor se da en los dedos de una reina, se truecan tus errores en verdades y por cosa legtima se tienen. Cmo engaara el lobo a los corderos, si en cordero pudiera transformarse! Y a cunto admirador extraviaras, si usaras plenamente tu prestigio! Mas no lo hagas, pues te quiero tanto que si es mo tu amor, ma es tu fama. CVI Cuando en las crnicas de tiempos idos veo que a los hermosos se describe y a la Belleza embellecer la rima que elogia a damas y seores muertos, observo que al pintar de sus dechados la mano, el labio, el pie, la frente, el ojo, trataba de expresar la pluma arcaica una belleza como la que tienes. As, sus alabanzas son presagios de nuestro tiempo, que te prefiguran, y pues no hacan ms que adivinarte, no podan cantarte cual mereces. En cuanto a aquellos que te contemplamos con absorta mirada, estamos mudos. CXXIII Tiempo, no has de jactarte de mis cambios: alzas con nuevo bro tus pirmides y no son para m nuevas ni extraas sino aspectos de formas anteriores. Por ser corta la vida, nos sorprende lo antiguo que reiteras y que impones, cual si fuera lo nuevo que deseamos y si no conociramos su historia. Os desafo a ti y a tus anales; no me asombran pasado ni presente, pues tus anales y lo visto engaan al transformarse mientras te apresuras. Por m, te juro que he de ser constante a pesar de tu hoz y de ti mismo. CXLVI Pobre alma, centro de culpable limo a la que burla, indcil, quien la cie, por qu adentro sufrir afn y hambre si pintas lo exterior de alegre lujo? Si el contrato es tan breve, por qu gastas ornando tu morada pasajera? Tendr por fin tu cuerpo sustentar al gusano que herede tu derroche? Vive, alma, a expensas de tu servidor; que aumenten sus fatigas tu tesoro; y cambia horas de espuma por divinas. S rica adentro, en vez de serlo afuera. Devora t a la Muerte y no la nutras, pues si ella muere, no podrs morir. #$%RSUX Y J K GȯȘ~dJ0J0J3hGhGCJ OJQJ\^JaJ mH $nH $sH $tH $3hGhbRCJ OJQJ\^JaJ mH $nH $sH $tH $3hGhbRCJ OJQJ\^JaJ mH nH $sH tH $3hGhbRCJ OJQJ\^JaJ mH nH $sH tH $-hbRCJ(OJQJ\^JaJ(mH nH $sH tH $0hbR5CJ OJQJ\^JaJ mH nH $sH tH $6hbRhbR5CJ OJQJ\^JaJ mH nH $sH tH $6hbRhbR5CJ(OJQJ\^JaJ(mH nH $sH tH $ $%RSUx 1 Y { 5 X Y \  . $7$8$H$a$gdbRj. 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